Miles de motoristas recorren Guatemala en la Caravana del Zorro, con destino a la Basílica de Esquipulas. La tradición ha sido declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
La Caravana del Zorro, una de las peregrinaciones motorizadas más emblemáticas de Centroamérica, celebra su 64ª edición este 1 de febrero. Este evento, que convoca a miles de motociclistas de Guatemala y otros países, reafirma su importancia cultural y su impacto social.
Lo que comenzó en 1961 con un pequeño grupo liderado por Rubén Alfonso Villadeleón Porras, conocido como «El Zorro», ha evolucionado hasta convertirse en una masiva demostración de fe y unidad. Cada año, los participantes recorren aproximadamente 223 kilómetros desde la Ciudad de Guatemala hasta la Basílica de Esquipulas, en Chiquimula, con el propósito de venerar al Cristo Negro.
La actividad no solo destaca por su significado religioso, sino también por el espíritu de hermandad y solidaridad que promueve. Durante la caravana, se llevan a cabo diversas iniciativas sociales, como la recolección de donaciones para proyectos comunitarios en Esquipulas. Además, la organización enfatiza la importancia del respeto a las normas de tránsito y la prohibición del consumo de alcohol para preservar el carácter devocional del evento.
Eddy Villadeleón, hijo del fundador y actual organizador, ha mantenido viva la tradición, resaltando su esencia peregrina. «No es una competencia, es un acto de fe», enfatiza. Para garantizar la seguridad de los participantes y del público, Provial y otras entidades gubernamentales han desplegado un operativo especial a lo largo del trayecto.
Las playeras conmemorativas, que portan la imagen del Cristo Negro y la inscripción «Zorros Peregrinos», simbolizan el compromiso de los motociclistas con esta travesía espiritual. Año con año, la Caravana del Zorro refuerza su posición como un referente del fervor religioso y la identidad cultural de Guatemala.
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