Este año, la Semana Santa se vivirá en pleno abril. Las procesiones, alfombras y expresiones de fe llenarán las calles del país, en una de las tradiciones más profundas de la cultura guatemalteca.
Guatemala – La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes del calendario cristiano, y en Guatemala, se vive con una intensidad y belleza que han trascendido fronteras. Este 2025, se celebrará del 13 al 20 de abril, colocándose entre las fechas más tardías del siglo XXI. Aunque la fecha varía cada año, la devoción del pueblo guatemalteco permanece constante.
En 2025, la Semana Santa llegará más tarde de lo habitual, ya que durante los últimos años se celebró en marzo, este año en la tercera semana de abril. En Guatemala, esta celebración es una de las más sentidas, llena de fe, tradición y manifestaciones culturales únicas.
En Guatemala, la Semana Santa no es solo una conmemoración religiosa, sino también una manifestación cultural y artística. Las calles se llenan de alfombras de aserrín multicolor, incienso, procesiones solemnes y marchas fúnebres que acompañan las imágenes religiosas. Las ciudades como Escuintla, Antigua Guatemala, Ciudad de Guatemala, Quetzaltenango y Totonicapán se convierten en escenarios vivos de una fe heredada por generaciones.
Por qué es la más tardía del siglo XXI
La razón del cambio de fecha está en el calendario lunar. La Pascua se celebra el primer domingo después de la luna llena que sigue al 21 de marzo. En 2025, esa luna será el 13 de abril, por lo que el Domingo de Resurrección caerá el 20 de abril, haciéndola una de las Semanas Santas más tardías del siglo.
Más allá de la fecha, lo esencial de la Semana Santa en Guatemala es su profundo simbolismo religioso.
Los cristianos recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, renovando su fe a través del recogimiento, el arte sacro, las promesas y los actos de perdón. Para muchas familias, también es un momento de encuentro, de tradición gastronómica y de reflexión personal.
En el resto del mundo
La Semana Santa también se celebra con fervor y tradiciones propias en cada país.
Desde las procesiones silenciosas de España hasta los Vía Crucis en Filipinas o las misas multitudinarias en Italia, esta semana representa un tiempo de fe universal. En América Latina, Europa, Asia y África, millones de creyentes reviven con esperanza el mensaje cristiano de amor, sacrificio y resurrección.
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