Tres presuntos pandilleros del barrio 18 fueron hallados sin vida en un cuarto de alquiler en la zona 21; la PNC los había perfilado días antes por merodear la colonia Santa María la Paz.
Guatemala, Guatemala – Tres jóvenes de entre 18 y 21 años, supuestamente integrantes del barrio 18, fueron asesinados a balazos el sábado 11 de mayo en una vivienda alquilada de la zona 21 capitalina. Según detalló la Policía Nacional Civil (PNC), una adolescente de 15 años, presunta miembro de la misma estructura criminal, podría estar vinculada al múltiple crimen.
De acuerdo con la información proporcionada por la institución, ninguno de los tres fallecidos era vecino del área: uno de ellos era salvadoreño, otro procedía de Jutiapa y el tercero vivía en la colonia Bethania, zona 7. Los cuerpos fueron encontrados por agentes de la comisaría 14 dentro del inmueble con varias heridas de arma de fuego, y uno de ellos presentaba señales de haber sido maniatado.
Fuente: PNC
Un crimen que deja más preguntas que respuestas
Vecinos del sector afirman que los ahora fallecidos no eran conocidos en la colonia. La semana anterior, su presencia ya había generado inquietud entre los residentes por sus movimientos irregulares. A pesar de que la PNC no encontró antecedentes penales en su historial, los tres jóvenes habían sido señalados por su comportamiento sospechoso durante patrullajes preventivos.
El portavoz de la PNC, Edwin Monroy, reveló que durante uno de esos operativos uno de los sujetos indicó que trabajaba como guardia de seguridad, aunque esa información no ha sido corroborada oficialmente.
Mientras tanto, la participación de la adolescente en este hecho sigue bajo investigación. La hipótesis preliminar sugiere un posible ajuste de cuentas dentro del mismo grupo criminal, aunque no se descarta que terceros hayan intervenido aprovechando la rivalidad entre pandillas.
El Ministerio Público ya trabaja en el análisis de las pruebas recabadas en la escena del crimen, incluyendo casquillos, testimonios y cámaras de vigilancia del sector. Las autoridades esperan que estas evidencias permitan esclarecer el móvil del ataque y confirmar la identidad de todos los involucrados.
Este caso se suma a la creciente preocupación por la participación de menores de edad en hechos violentos relacionados con pandillas, lo cual refuerza el debate sobre la prevención y el fortalecimiento de programas sociales en comunidades vulnerables.
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