Ciudad de México, 16 de noviembre de 2025. – Lo que comenzó como una convocatoria pacífica de la autodenominada «Generación Z» en la Ciudad de México, terminó ayer, sábado 15 de noviembre, en un fuerte enfrentamiento entre un grupo de manifestantes y elementos de la policía capitalina frente a las puertas del Palacio Nacional.
La marcha, que congregó a miles de personas de todas las edades (no solo jóvenes), partió del Ángel de la Independencia con destino al Zócalo. La principal demanda era expresar el «hartazgo político» y exigir un alto a la violencia, la corrupción y la impunidad que persiste en el país.
El detonante de la violencia
La manifestación transcurrió de forma mayoritariamente pacífica hasta su llegada a la Plaza de la Constitución. En ese punto, un grupo de personas encapuchadas, identificado como el «bloque negro», utilizó martillos y piedras para golpear y finalmente derribar las vallas metálicas que resguardaban el Palacio Nacional.
Este acto provocó la intervención de las fuerzas de seguridad, quienes respondieron lanzando gases lacrimógenos y polvo de extintor para dispersar a la multitud y repeler la agresión, generando escenas de caos.
Reportes preliminares de servicios de emergencia en el lugar indicaron que al menos 20 civiles fueron atendidos por golpes y crisis nerviosas. Por su parte, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reportó también un número significativo de agentes lesionados durante la confrontación.
El origen de la protesta
Aunque la convocatoria se viralizó en redes sociales como un movimiento juvenil, en la marcha participaron estudiantes, campesinos, ciudadanos y miembros de partidos de oposición.
Muchos de los asistentes señalaron a la prensa que el detonante para unirse a la protesta fue el reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, ocurrido el pasado 1 de noviembre, un hecho que consideran una evidencia del cinismo y la grave crisis de violencia que vive el país.
Reacciones políticas
La marcha no estuvo exenta de controversia política. Desde el viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum había vinculado al movimiento «Generación Z México» con la oposición política y figuras como Claudio X. González.
Ayer, durante una gira por Tabasco y tras los disturbios, la mandataria hizo un llamado a la «vía pacífica» y sentenció: «Dicen que marcharon jóvenes, pero en realidad había muy pocos jóvenes».
Por su parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cuyo edificio también sufrió daños menores, emitió un comunicado condenando las «expresiones de violencia aislada», argumentando que estas «desvirtúan el propósito legítimo de cualquier manifestación».
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