Un endurecimiento radical de la política migratoria
El gobierno de Donald Trump ha dado un nuevo y drástico golpe a la política migratoria de Estados Unidos. A través de un comunicado emitido en el marco del Día de Acción de Gracias, el mandatario prometió «detener de forma permanente la migración» proveniente de lo que él denomina países del «tercer mundo».
La medida no llega sola. Joseph Edlow, director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), confirmó que se han suspendido todas las decisiones sobre solicitudes de asilo. La orden es clara: los funcionarios no podrán aprobar, negar ni cerrar ningún caso hasta que se garantice un proceso de investigación y control «en la mayor medida posible».
EL DETONANTE: El crimen que desató la furia de la Casa Blanca
Aquí está la conexión clave de estas decisiones:
Estas medidas extremas no son casualidad. Ambas decisiones se anunciaron pocas horas después de un incidente trágico ocurrido el pasado miércoles en Washington D.C., donde una miembro de la Guardia Nacional fue asesinada a tiros por un migrante originario de Afganistán.
A raíz de este tiroteo, Trump declaró que expulsará a cualquier extranjero «que no encaje aquí» o que no represente un «activo neto» para el país, culpando directamente a los refugiados de lo que llamó «disfunción social».
19 países bajo la lupa y revisión de Green Cards
Aunque Trump no especificó la lista completa de naciones que considera del «tercer mundo», USCIS ha anunciado que volverá a examinar las tarjetas de residencia (Green Cards) otorgadas a inmigrantes provenientes de 19 países.
Al ser cuestionados sobre qué países integran esta lista, la agencia refirió una proclamación de junio que incluye, entre otros, a:
- Venezuela
- Cuba
- Haití
- Afganistán
- Irán
- Somalia
Además, Trump ha amenazado con eliminar todas las prestaciones y subsidios federales a los no ciudadanos, argumentando que esto permitirá que el sistema estadounidense se recupere.
¿Quién es el acusado del ataque?
El caso se vuelve más complejo al revisar el perfil del sospechoso del tiroteo en Washington. Se trata de Rahmanullah Lakanwal, quien llegó a Estados Unidos en 2021 bajo un programa de protección especial tras la retirada de tropas de Afganistán.
Lo irónico del caso es que Lakanwal no era un desconocido para el gobierno: información reciente revela que colaboró con la CIA y ayudó a proteger a las fuerzas estadounidenses en el aeropuerto de Kabul antes de la toma de poder de los talibanes.
Reacciones internacionales
La respuesta no se hizo esperar. La ONU ha instado al gobierno de Trump a respetar los acuerdos internacionales, específicamente la Convención sobre los Refugiados de 1953. Por su parte, abogados de inmigración advierten que estas medidas buscan «culpar» colectivamente a todos los migrantes por las acciones de un solo individuo, advirtiendo que la radicalización o las enfermedades mentales no distinguen nacionalidad.
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