Anime y Manga. — En el universo de Dragon Ball, nos hemos acostumbrado a medir el poder por el color del cabello o la inmensidad del Ki. Desde el Super Saiyajin hasta el Ultra Instinto, parece que la única forma de ganar es gritando más fuerte y golpeando más duro.
Sin embargo, si rebobinamos la cinta hasta la primera etapa de la serie, encontramos a un personaje secundario con una habilidad tan «rota» (desequilibrada) que, de haber estado presente en Dragon Ball Z, la saga de Namek habría durado cinco minutos. Hablamos de Akkuman (o El Hombre Diablo).
¿Quién es Akkuman?
Para quienes solo vieron Z o Super, Akkuman era uno de los cinco campeones de la mística Uranai Baba. Goku se enfrentó a él cuando aún era un niño con cola. Aunque no destacaba por fuerza física, poseía el arma más letal de la franquicia.
El «Resplandor del Diablo»: La técnica definitiva
La habilidad firma de Akkuman es el Akumaito Kosen (Rayo Devilmite). A diferencia del Kamehameha, que es energía pura, este rayo es un ataque espiritual y psicológico.
¿Cómo funciona? El rayo busca cualquier rastro de maldad, odio, envidia o pensamientos oscuros en el corazón del oponente. Una vez que impacta, amplifica esa maldad infinitamente hasta que el corazón de la víctima explota desde adentro. No importa si tienes un nivel de pelea de 5 o de 5 millones; si tienes maldad, mueres.
Goku sobrevivió únicamente por una casualidad biológica: es un ser de corazón puro. Al no tener ni una gota de maldad, el rayo pasó a través de él sin causarle daño, dejando a Akkuman atónito.
El fin de Freeza y Cell en segundos
Aquí es donde la teoría se pone interesante. Si aplicamos la lógica de Akira Toriyama, los grandes villanos de Dragon Ball Z eran la definición misma de la maldad pura.
- Contra Freeza: El «Emperador del Mal» no tiene ni un gramo de bondad. Si Akkuman hubiera viajado a Namek, un solo disparo del Akumaito Kosen habría hecho estallar el corazón de Freeza antes de que pudiera transformarse.
- Contra Cell: Aunque Cell posee células de Goku, su programación base es la destrucción y la vanidad. Esos sentimientos negativos serían combustible suficiente para que la técnica lo aniquilara instantáneamente.
¿Por qué Toriyama lo «borró» de la historia?
La respuesta es simple: Guión. Akkuman es un ejemplo clásico de un personaje que rompe la trama.
Si los Guerreros Z hubieran llevado a Akkuman a las batallas, no habría tensión, ni transformaciones épicas, ni episodios de relleno. La existencia de una técnica que mata instantáneamente a cualquier villano (excepto a los inocentes como Buu Gordo quizás) hacía imposible sostener la narrativa de shonen de peleas.
Por eso, este guerrero demoníaco quedó relegado al olvido, recordándonos que en los inicios de Dragon Ball, la magia y el ingenio valían más que los músculos.
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