Los fármacos que han transformado radicalmente el tratamiento de la obesidad y la diabetes a nivel global podrían estar abriendo una inesperada línea de investigación en el ámbito de la oncología. Investigaciones observacionales recientes han sugerido que estos medicamentos podrían ralentizar la progresión de algunos tipos de cáncer.
Hallazgos prometedores en la supervivencia tumoral
De acuerdo con la información de estudios recientes citada por The Wall Street Journal, el uso de agonistas del receptor de GLP-1, conocidos en el mercado como Ozempic y Mounjaro, se ha vinculado con un menor avance tumoral. Adicionalmente, estos medicamentos se asociaron con mejores tasas de supervivencia en pacientes oncológicos.
Diversos análisis llevados a cabo en Estados Unidos indicaron que los pacientes con cáncer que usaron estos fármacos registraron una reducción significativa tanto en la progresión de la enfermedad como en el riesgo de muerte. Estos estudios fueron publicados en las semanas previas a la próxima reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica. A pesar de los datos alentadores, los especialistas médicos advirtieron y aclararon que todavía no hay prueba de causalidad, señalando que el posible beneficio aún requería confirmación mediante rigurosos ensayos clínicos aleatorizados.
La evidencia de la Clínica Cleveland y MD Anderson
Uno de los trabajos de mayor relevancia científica fue elaborado por la prestigiosa Clínica Cleveland, el cual siguió a más de 10.000 personas con un diagnóstico reciente de cáncer, todas ellas en una etapa temprana. Los hallazgos revelaron que quienes iniciaron un tratamiento con agonistas del receptor de GLP-1 después de su diagnóstico presentaron una menor probabilidad de que la enfermedad evolucionara a estadios avanzados. Esta evolución clínica se comparó de forma directa con pacientes que fueron tratados con otros medicamentos convencionales para la diabetes.
Según informó The Wall Street Journal, el impacto positivo no fue uniforme en todas las patologías:
- En el cáncer de pulmón, los pacientes que usaron estos medicamentos tuvieron una tasa de progresión a enfermedad avanzada del 10%.
- Este porcentaje se enfrentó al 22% registrado en aquellos pacientes que no los utilizaron.
- En cuanto al cáncer de mama, la incidencia de progresión fue del 10% contra el 20% en los grupos de control.
Estas tendencias fueron respaldadas por investigaciones del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas. Sus datos indicaron que más del 95% de las mujeres con cáncer de mama que tomaron agonistas del receptor de GLP-1 seguían vivas cinco años después del diagnóstico. Por el contrario, la tasa fue del 89,5% para quienes no recibieron ese tratamiento.
De forma complementaria, un estudio de la Universidad de Pensilvania analizó a casi 95.000 mujeres sometidas a pruebas mamarias. El estudio halló que quienes recibieron al menos una vez estos fármacos tuvieron un 25% menos de riesgo de un diagnóstico de cáncer de mama. Se comprobó que este menor riesgo se mantuvo incluso tras considerar factores como la edad y el peso de las pacientes.
Hipótesis médicas y la postura de las farmacéuticas
La doctora Jennifer Ligibel, oncóloga del Instituto Oncológico Dana-Farber, calificó los resultados como sugerentes. Ligibel dijo al medio estadounidense que se observó un menor riesgo de recaída en los pacientes que usaron estos medicamentos. En esa misma línea, la doctora Jasmine Sukumar, especialista del Centro Oncológico MD Anderson, subrayó la relevancia de que diferentes bases de datos, con diseños distintos, mostraran hallazgos consistentes.
Sin embargo, la causa exacta del posible efecto antitumoral no se conoce con certeza en la actualidad.
- Una línea de investigación propuso un beneficio indirecto, sugiriendo que la pérdida de peso y la mejora de la salud metabólica se asociaron con menor incidencia de cáncer.
- Otra hipótesis planteó un posible efecto directo, donde al imitar la GLP-1, estos fármacos podrían actuar sobre receptores presentes en algunas células tumorales y afectar su desarrollo.
Los científicos involucrados advirtieron que los resultados provinieron exclusivamente de estudios observacionales basados en registros médicos y reclamaciones de seguros. Esta naturaleza observacional fue lo que impidió establecer causalidad. También señalaron que variables como el acceso a atención sanitaria y un seguimiento más frecuente, que son habituales entre quienes reciben prescripción de estos fármacos, pudieron influir en los desenlaces.
Hasta el momento, han faltado ensayos clínicos aleatorizados diseñados específicamente para comprobar si el uso de estos medicamentos otorgó un beneficio antitumoral real. Según lo expuesto por The Wall Street Journal, ni Novo Nordisk ni Eli Lilly, que son los fabricantes de estos productos, desarrollaron actualmente investigaciones orientadas a cáncer.
Aunque la comunidad médica mantuvo un gran interés por el potencial impacto en oncología y por la posibilidad de que los hallazgos abrieran nuevas estrategias terapéuticas, las doctoras Ligibel y Sukumar insistieron en que se necesitó más investigación antes de considerar cambios en las guías clínicas. A pesar del indudable auge mundial de estos tratamientos contra la obesidad y la diabetes, por ahora, Novo Nordisk y Eli Lilly no impulsaron ensayos específicos para confirmar un efecto antitumoral.
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