La lucha global contra las enfermedades oncológicas exige constantemente la búsqueda de nuevas alternativas y enfoques terapéuticos. En este escenario de investigación continua, la ciencia médica ha encontrado una posible respuesta en el lugar menos esperado. Un medicamento que millones de personas alrededor del mundo toman diariamente para controlar el asma y las alergias podría tener un nuevo y revolucionario uso en el tratamiento de algunos de los cánceres más difíciles de erradicar.
Este descubrimiento representa un cambio de paradigma, ya que abre una puerta que la oncología llevaba mucho tiempo buscando: la capacidad de reprogramar las propias defensas del cuerpo humano para que vuelvan a reconocer y atacar a las células cancerosas.
El hallazgo en la Universidad Northwestern
Los detalles de este avance médico fueron publicados recientemente en la prestigiosa revista científica Nature Cancer. El estudio fue llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern, ubicada en la ciudad de Chicago, Estados Unidos.
El protagonista de este descubrimiento es un medicamento cuyo nombre genérico es montelukast. Durante décadas, este fármaco se ha recetado de manera habitual para tratar problemas respiratorios como el asma y diversas alergias. Un factor determinante para el futuro de esta investigación es que el montelukast ya cuenta con la aprobación oficial de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.).
El interruptor que apaga las defensas
Para comprender el impacto de este estudio, es fundamental entender cómo se comporta la enfermedad. El sistema inmune del cuerpo humano tiene como función principal detectar y eliminar amenazas, incluidas las células cancerosas. No obstante, algunos tumores han evolucionado y encontrado la manera de neutralizar esta respuesta defensiva.
Los investigadores descubrieron que los tumores logran esto activando una molécula llamada CysLTR1, la cual funciona como una especie de interruptor. Cuando este interruptor está encendido, convierte a los neutrófilos —un tipo específico de glóbulos blancos— en protectores del tumor, en lugar de atacarlo.
El descubrimiento clave es que el montelukast tiene la capacidad de bloquear precisamente la molécula CysLTR1. El doctor Bin Zhang, profesor de Inmunología del Cáncer en la Universidad Northwestern y líder de la investigación, explicó que al desactivar este interruptor genéticamente o con medicamentos, se ralentiza el crecimiento del tumor. Además, esto ayuda al sistema inmunitario a recuperar su capacidad para combatir el cáncer.
Lo que más sorprendió al equipo médico fue que el montelukast no solo detuvo a los neutrófilos que protegían la amenaza, sino que los reprogramó, convirtiéndolos nuevamente en células que atacan al cáncer.
«No estamos solo atacando el cáncer, estamos reentrenando un tipo de células inmunitarias abundantes en el cuerpo para que combatan el tumor nuevamente», detalló el doctor Zhang.
Resultados prometedores en cinco tipos de cáncer
Para probar esta teoría, los científicos realizaron ensayos en modelos de ratón utilizando cinco tipos distintos de cáncer:
- Cáncer de mama triple negativo.
- Melanoma.
- Cáncer de ovario.
- Cáncer de colon.
- Cáncer de próstata.
En varios de estos modelos de laboratorio, bloquear la molécula con montelukast logró frenar el crecimiento del tumor y mejoró significativamente la supervivencia. En algunos casos específicos, el tratamiento logró restaurar la respuesta a la inmunoterapia en tumores que ya habían dejado de responder a dicho tratamiento.
Este hallazgo genera gran expectativa entre los especialistas, especialmente para el cáncer de mama triple negativo, el cual es uno de los más agresivos. Este tipo de cáncer no responde a muchos tratamientos habituales y la inmunoterapia, que ha transformado la oncología, tampoco funciona bien en estos pacientes.
El camino hacia los ensayos clínicos
Para validar estos datos más allá de los modelos animales, los investigadores analizaron bases de datos públicas y muestras de tumores humanos con información de miles de pacientes. Los resultados mostraron un patrón claro: las personas con una mayor actividad de la molécula CysLTR1 tendían a tener una menor supervivencia y presentaban una peor respuesta a la inmunoterapia.
Debido a que el montelukast tiene un perfil de seguridad bien conocido tras décadas de uso en humanos, el camino hacia los ensayos clínicos se acorta considerablemente. El doctor Zhang señaló que este fármaco podría probarse de forma rápida y segura en pacientes para mejorar la efectividad de la inmunoterapia.
Los próximos pasos de esta investigación, la cual recibió financiamiento del Instituto Nacional del Cáncer y los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, incluirán confirmar este mecanismo en pacientes reales e identificar qué perfiles se beneficiarán más de este avance.
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