Puerto Quetzal enfrenta congestión con 29 buques en fondeo, afectando la logística y costos operativos. Autoridades buscan soluciones con nuevas grúas y ajustes en la asignación de muelles.
Escuintla – Puerto Quetzal enfrenta un nuevo desafío logístico con 29 buques anclados en el área de fondeo, a la espera de su turno para descargar mercancías. A pesar de los esfuerzos de la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) por reducir los tiempos de espera, la acumulación de embarcaciones sigue siendo una preocupación para la cadena de suministro nacional, informó el medio de comunicación Prensa Libre en su versión digital
Acumulación de carga y su impacto
Entre los buques en espera, ocho transportan hierro, siete llevan granos y otros trasladan trigo, contenedores, cemento, clinker, fertilizante y benceno, según reportes oficiales. Esta situación genera sobrecostos significativos, con estimaciones de entre US$80,000 y US$100,000 por día de retraso en las operaciones.
El fondeo, que implica la inmovilización temporal de un barco en el lecho marítimo mientras espera espacio en el muelle, es una maniobra que impacta el flujo de mercancías. El retraso en la descarga afecta tanto a la industria como a los consumidores, al demorar la distribución de materias primas y productos terminados.
Factores que influyen en la congestión
En una reciente citación en el Congreso de la República, el vicealmirante José Antonio Lemus Guzmán, presidente de la junta directiva de la EPQ, señaló que la limitación de espacios de atraque es uno de los principales problemas. Explicó que algunos buques superan los 190 metros de eslora y cuando coinciden tres de estas grandes embarcaciones en el muelle, la capacidad de atención se ve restringida.
«Cuando tenemos barcos de 190 metros, podemos atender hasta cuatro atraques, pero si coinciden buques de mayor longitud, el espacio disponible se reduce drásticamente», destacó Lemus Guzmán. Agregó que se han realizado mejoras en la operación, como la habilitación de cuatro grúas para la descarga de contenedores, lo que ha permitido reducir el tiempo de operación de 25 a 15 horas en algunos casos.
Medidas y planes a futuro
Para mejorar la eficiencia en la descarga de graneles, la EPQ ha autorizado la llegada de nuevas grúas exclusivas para este tipo de carga, aunque su operatividad plena podría tardar hasta ocho meses. Además, se planea la instalación de dos bandas transportadoras en el área de «carboneras» para facilitar la recepción de graneles, lo que podría tardar al menos diez meses en concretarse.
Otra medida implementada por la EPQ es la «ventana de oportunidad» para los buques de contenedores, la cual permite que cada embarcación tenga un máximo de 24 horas para carga o descarga, optimizando el flujo portuario. Asimismo, se ha actualizado el Normativo Operacional para establecer lineamientos específicos cuando el fondeo supere los siete días.
Falta de inversión en infraestructura portuaria
Raúl Bouscayrol, presidente de la junta directiva de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), señaló que la infraestructura portuaria del país fue diseñada hace más de 40 años y no ha recibido inversión significativa desde entonces. Esto ha generado limitaciones en el calado para barcos de mayor tamaño, lo que, combinado con la alta demanda, ha provocado congestión recurrente en Puerto Quetzal.
«Actualmente, el costo por cada día de espera supera los US$20,000 por barco, lo que representa una pérdida significativa para las empresas importadoras y exportadoras», advirtió Bouscayrol.
Implementación de marchamos electrónicos
En un esfuerzo por incrementar la seguridad y eficiencia en las operaciones, la EPQ reactivará en marzo el uso de marchamos electrónicos para los contenedores que transitan por el puerto. Edgar Lorenzo Alonzo, subgerente de la EPQ, explicó que estos dispositivos permitirán mejorar la trazabilidad de las mercancías y reforzar el control de carga y descarga en la terminal.
Mientras tanto, las autoridades portuarias continúan en busca de soluciones que permitan agilizar el despacho de mercaderías y reducir los tiempos de fondeo, con el objetivo de minimizar el impacto económico en la cadena logística nacional.
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