Muchas de las municipalidades del país abusan en la realización de compras de baja cuantía, el objetivo de dicha modalidad fue el de adquirir bienes y servicios rápidamente, sin la necesidad de procesos de concurso público o licitación, lo que simplifica los trámites y agiliza la adquisición de elementos necesarios para su funcionamiento diario, sin embargo, se abusa en ella para beneficiar a ciertos proveedores afines a la alcaldía.

Es el caso de la municipalidad de Palín, Escuintla, la cual hasta el 4 de septiembre a realizado mil 868 compras de baja cuantía que suman los Q19 millones 837 mil 186.19, en estas se detalla el pago por servicios de comida, bombas pirotécnicas, pago de almuerzos para caballistas, pagos de cenas, pagos de fletes, materiales de construcción, contratación de horas de maquinaria, pago de selecto rústico, pago por estudio topográfico, entre muchas otras compras más.
En Guatemala, la baja cuantía aplica para adquisiciones de bienes, suministros, obras y servicios que no superen un monto específico, establecido por la ley para estas compras directas. Por ejemplo, se puede realizar una compra directa para montos de hasta veinticinco mil Quetzales (Q 25,000.00) según información consultada.
Para no rebasar dicho techo, lo que realizan las municipalidades y en este caso la de Palín, es hacer compras programadas para no pasarse de ese techo, con ello evitan licitar y en su lugar favorecen a las empresas que ellos quieren. Es por ello la importancia de la fiscalización de líderes comunitarios independientes, que verifiquen la inversión de los recursos y que se cumpla en totalidad con el trabajo contratado. a las empresas que dan el servicio.
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