Colombia vivió una de sus jornadas más violentas el 21 de agosto de 2025, con dos ataques atribuidos a disidencias de las FARC que dejaron un saldo de al menos 18 personas fallecidas y decenas de heridos.
El primer hecho ocurrió en Cali, cuando un camión cargado con explosivos fue detonado cerca de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez. La potente explosión dejó al menos seis muertos y más de 50 heridos, según reportes oficiales. El presidente Gustavo Petro señaló como responsables al Estado Mayor Central de las FARC y al frente Carlos Patiño, vinculados a lo que calificó como la “Junta del Narcotráfico”.
Horas después, en el municipio de Amalfi, Antioquia, un helicóptero Black Hawk UH-60 de la Policía fue derribado con un dron cargado de explosivos durante una operación de erradicación de cultivos ilícitos. En el ataque murieron 12 uniformados, lo que elevó el impacto de la jornada.
El gobierno colombiano calificó los hechos como actos de terrorismo y anunció una recompensa de hasta 400 millones de pesos por información que permita capturar a los responsables. Las autoridades reforzaron las medidas de seguridad ante el aumento de la violencia en varias regiones.
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