Trump endurece aranceles a China hasta el 125% mientras otorga una tregua de 90 días a decenas de países, sorprendiendo a mercados y redefiniendo su estrategia comercial global.
Washington D. C. — En una sorpresiva maniobra que reconfigura la estrategia comercial estadounidense, el expresidente Donald Trump anunció este miércoles una tregua arancelaria de 90 días para más de 70 países, mientras impone simultáneamente una dura represalia económica a China, con un incremento inmediato de los aranceles hasta el 125%.
La medida fue comunicada a través de su red Truth Social, donde el republicano justificó la sanción contra el gigante asiático acusándolo de “falta de respeto” y de persistir en prácticas comerciales abusivas. “China ha estado aprovechándose de nosotros durante demasiado tiempo. Esa era ya terminó”, sentenció Trump.
En contraste con el castigo a Pekín, el exmandatario ofreció una “ventana de negociación” a otras naciones, autorizando una reducción temporal de aranceles a una tasa del 10% mientras se abren conversaciones bilaterales. México y Canadá seguirán exentos, en línea con los acuerdos previos del T-MEC.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó la decisión, calificándola como parte de un plan estratégico “previsto desde el inicio” con el objetivo de reequilibrar el comercio global, frenar el déficit y devolver empleos industriales a suelo estadounidense. Bessent no escatimó críticas hacia China, a la que tachó de ser “el principal obstáculo del comercio justo internacional”.
La noticia tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros. Wall Street celebró la relajación temporal de tensiones, con un fuerte repunte: el Dow Jones avanzó un 5,6%, el Nasdaq un 7,4% y el S&P 500 un 6,2%. En el mercado energético, el crudo también se recuperó: el Brent subió a 63,43 dólares el barril y el WTI alcanzó los 60,28.
Sin embargo, el anuncio también desató incertidumbre. Analistas advierten que el aumento del 125% en aranceles a bienes chinos podría provocar un alza significativa en productos electrónicos y tecnológicos. Un informe de UBS estimó que el precio de un iPhone 16 Pro Max, ensamblado en China, podría encarecerse un 29%.
Pekín respondió rápidamente. A través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, China anunció que contraatacará elevando sus propios aranceles a productos estadounidenses hasta el 84%. También instó a sus ciudadanos a extremar precauciones si viajan a Estados Unidos, reflejando el deterioro diplomático.
En Europa, la reacción fue mixta. La Comisión Europea ya había activado contramedidas a productos estadounidenses valorados en 20.000 millones de euros. No obstante, la presidenta Ursula von der Leyen mostró disposición a suspenderlas si se alcanza un acuerdo equitativo. “Preferimos soluciones negociadas”, declaró.
A pesar del caos inicial, Trump insistió en que se trata de una táctica para llegar a pactos beneficiosos. “Solo quiero acuerdos justos. Con China, con Europa, con todos”, dijo ante la prensa horas después de su anuncio digital.
El tablero del comercio mundial vuelve a moverse con fuerza, mientras el mundo espera si esta nueva fase será una pausa constructiva o el preludio de un conflicto económico aún mayor.
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