Miguel Díaz, titular del CIV, presentó su plan de acción enfocado en infraestructura vial, conectividad digital y transporte, con un compromiso firme contra la corrupción.
El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV), bajo el liderazgo del recién nombrado ministro Miguel Díaz Bobadilla, anunció un detallado plan de trabajo diseñado para transformar la infraestructura nacional y erradicar prácticas corruptas en su gestión. Durante una conferencia de prensa, el funcionario delineó los cinco ejes estratégicos que guiarán sus acciones en 2025.
Principales áreas de acción
El plan del CIV aborda las siguientes prioridades:
- Infraestructura vial:
- Activación de proyectos multianuales con fondos del presupuesto 2025.
- Atención especial a regiones vulnerables como el altiplano, Verapaces y el corredor seco.
- Talleres con gobernadores y alcaldes para definir y estructurar nuevas iniciativas.
- Construcción de 325 kilómetros de carreteras y 10 puentes, además del mantenimiento de 180 puentes existentes.
- Transporte marítimo y aéreo:
- Certificación del Aeropuerto Oro Maya y mejoras en el Aeropuerto Internacional La Aurora.
- Impulso de políticas portuarias que fortalezcan el comercio y la conectividad marítima.
- Conectividad digital:
- Reducción de la brecha tecnológica mediante el equipamiento de centros de salud, comisarías de la PNC y escuelas con acceso a internet.
- Edificación de centros clave:
- Construcción de escuelas, centros de salud y viviendas en áreas prioritarias.
- Plan Conecta:
- Limpieza y mantenimiento de 2,800 kilómetros de red vial.
- Bacheo en 1,050 kilómetros y colocación de señalización en 500 kilómetros adicionales.
Un frente contra la corrupción
El ministro Díaz no escatimó palabras al reafirmar su compromiso con la transparencia, declarando una postura de cero tolerancia frente a cualquier práctica ilícita. «La corrupción no se erradicará de un día para otro, pero implementaremos controles rigurosos para blindar el sistema», enfatizó.
Díaz también alertó sobre los riesgos de chantajes y compadrazgos que históricamente han socavado la eficiencia del CIV, asegurando que su gestión estará enfocada en establecer un modelo de gobernanza basado en la ética.
Con esta estrategia, el Gobierno busca generar un impacto positivo en las comunidades más vulnerables, impulsando el desarrollo económico y cerrando brechas de desigualdad. Las expectativas son altas, pero el compromiso expresado por Díaz promete un nuevo capítulo para el CIV, donde la infraestructura y la transparencia caminen de la mano.
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