El presidente Arévalo señaló que el Ministerio de Comunicaciones era foco de corrupción en gobiernos previos. El ministro Miguel Ángel Díaz detallará los planes para 2025.
El presidente Bernardo Arévalo ha revelado que el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) fue, durante administraciones pasadas, el núcleo de operaciones corruptas en el país. Según el mandatario, la institución estaba marcada por prácticas de sobrevaloración de proyectos, obras inconclusas y contratos fraudulentos, lo que demandó una intervención inmediata al inicio de su gobierno.
«El CIV era un sistema cooptado para negocios ilegales. Nos enfrentamos a estructuras profundamente arraigadas que desviaban los recursos destinados a la obra pública», explicó Arévalo en una entrevista reciente, destacando que gran parte de los esfuerzos de su primer año de gobierno se centraron en limpiar estas prácticas.
La transformación del CIV
Uno de los pasos clave fue impulsar un modelo de gestión transparente y orientado a resultados. Arévalo subrayó que, aunque el trabajo ha sido arduo, era esencial recuperar la confianza ciudadana en las instituciones.
Como parte de este esfuerzo, el Plan Conecta se posiciona como la columna vertebral de la nueva estrategia de infraestructura nacional. Este programa busca modernizar la red vial del país, reparar puentes en mal estado y concluir proyectos abandonados, garantizando conectividad en regiones históricamente olvidadas.
El ministro de Comunicaciones, Miguel Ángel Díaz, será el encargado de detallar los objetivos y presupuestos necesarios para ejecutar estas iniciativas en 2025. En una conferencia programada para hoy, Díaz presentará los avances logrados en el último año y los pasos concretos para fortalecer la infraestructura del país.
«El Plan Conecta no solo es un proyecto de desarrollo, es un compromiso con la eficiencia y la lucha contra la corrupción», declaró el ministro.
Un modelo de transparencia
Arévalo aseguró que la reconstrucción del CIV es un ejemplo del enfoque de su administración hacia un modelo de gestión pública ético y eficiente. «No solo estamos construyendo carreteras, estamos sentando las bases de un nuevo modelo de gobernanza», concluyó.
Con estas acciones, el gobierno espera no solo mejorar la infraestructura nacional, sino también restaurar la credibilidad en las instituciones estatales y fomentar el desarrollo sostenible en Guatemala.
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