Durante la solemnidad de San Pedro y San Pablo, el Papa León XIV impuso el palio a 54 arzobispos, entre ellos Víctor Hugo Palma Paúl, nuevo metropolitano de Los Altos.
El Vaticano – La imponente Basílica de San Pedro en Roma fue el escenario donde el arzobispo metropolitano de Los Altos, Quetzaltenango y Totonicapán, monseñor Víctor Hugo Palma Paúl, recibió el palio arzobispal, un signo visible de su comunión con el Sucesor de Pedro y de su compromiso pastoral con las iglesias locales que le han sido confiadas.
La ceremonia tuvo lugar el domingo 29 de junio, en el marco de la celebración litúrgica en honor a los apóstoles Pedro y Pablo. En ella, el Papa León XIV otorgó el palio a 54 nuevos arzobispos de diferentes continentes, reflejando así la dimensión universal de la Iglesia Católica. Cada palio —una banda tejida en lana blanca con cruces negras— representa no solo unidad con el Santo Padre, sino también la misión de guiar al rebaño con entrega, cercanía y fe.
Durante su homilía, el Papa destacó que la Iglesia, desde sus orígenes, “habla en todas las lenguas y busca reunir a todos los pueblos en una sola familia”. Resaltó también el valor del ministerio episcopal como un servicio enraizado en la fraternidad y la esperanza compartida entre las comunidades del mundo.
El encuentro entre Su Santidad y monseñor Palma fue marcado por un abrazo cálido y simbólico. Más allá del protocolo, el gesto fue percibido como una muestra de afecto hacia el pueblo guatemalteco, que el arzobispo representa con humildad y compromiso.
A la ceremonia asistió el embajador de Guatemala ante la Santa Sede, Alfredo Vásquez Rivera, quien fue invitado oficialmente por la Secretaría de Estado vaticana y por el propio arzobispo. Monseñor Palma expresó su agradecimiento tanto al diplomático como al ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Ramiro Martínez, por sus mensajes de felicitación y respaldo institucional.
El palio recibido por monseñor Palma no solo lo vincula a la Sede Apostólica, sino que confirma su liderazgo espiritual en una región diversa y dinámica, como lo es el altiplano occidental de Guatemala. Su misión pastoral, fortalecida ahora por este símbolo, continuará con el aliento del Papa y el acompañamiento de los fieles.
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