Cuando pensamos en el vientre materno, lo imaginamos como el refugio más seguro y prístino del mundo para un bebé en desarrollo. Sin embargo, la ciencia moderna nos está obligando a replantear esta idea. Un nuevo y revelador estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology ha descubierto que, mucho antes de respirar por primera vez, los bebés ya están absorbiendo una mezcla alarmante de lo que los científicos denominan «químicos eternos».
La investigación, liderada por la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Mount Sinai, demuestra que los recién nacidos están expuestos a una cantidad de sustancias tóxicas mucho mayor de lo que las pruebas médicas estándar habían detectado hasta ahora.
¿Qué son los «químicos eternos» o PFAS?
Para entender la gravedad del hallazgo, primero debemos saber de qué estamos hablando. Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) son un grupo de miles de compuestos químicos sintéticos. Se ganaron el apodo de «químicos eternos» porque sus enlaces moleculares son tan fuertes que casi no se degradan con el tiempo, acumulándose tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano.
Aunque el nombre suene a laboratorio complejo, estos químicos viven en nuestras cocinas y armarios en Guatemala. Se encuentran en:
- Sartenes y ollas antiadherentes (como el teflón).
- Empaques de comida rápida (diseñados para que la grasa no traspase el papel).
- Telas resistentes a las manchas y ropa impermeable.
- Espumas contra incendios.
El hallazgo en el cordón umbilical: 42 compuestos ocultos
Hasta hace poco, las pruebas médicas tradicionales solo buscaban una lista muy corta y específica de estos químicos. Sin embargo, el equipo de la Dra. Shelley H. Liu aplicó un método revolucionario de análisis químico «no dirigido» a muestras de sangre del cordón umbilical de 120 bebés. Imagina este método como un escáner de red amplia que no busca un pez en particular, sino que captura todo lo que hay en el agua.
El resultado fue contundente: los científicos identificaron 42 compuestos diferentes de PFAS en la sangre de los cordones umbilicales. Muchas de estas sustancias son nuevas, menos estudiadas y nunca se incluyen en los exámenes médicos de rutina.
Esto demuestra que los bebés no están expuestos a uno o dos químicos aislados, sino a un «cóctel» complejo de sustancias perfluoradas y polifluoradas desde las primeras etapas de su formación.
¿Por qué debería preocuparnos esta exposición prenatal?
El embarazo es la ventana de desarrollo más crítica y sensible para el ser humano. La exposición a estos químicos durante este periodo no pasa desapercibida para el organismo del feto.
Investigaciones previas han vinculado la acumulación prenatal de PFAS con una serie de complicaciones de salud graves, que incluyen:
- Bajo peso al nacer.
- Parto prematuro.
- Alteraciones en el sistema inmunológico (incluyendo una respuesta más débil a las vacunas durante la infancia).
- Cambios metabólicos que podrían afectar el desarrollo del niño a largo plazo.
«Nuestro estudio ayuda a demostrar que la exposición prenatal a los PFAS es más compleja y generalizada de lo que sugerían estudios anteriores», advirtió la Dra. Liu.
Derribando mitos: El orden de nacimiento no importa
Uno de los datos más interesantes que aportó este nuevo enfoque científico (al cual llamaron «puntajes de carga ómica de PFAS») es que desmiente una creencia médica anterior.
Estudios pasados, que usaban métodos de medición más limitados, sugerían que los bebés primogénitos (el primer hijo) absorbían la mayor parte de los químicos de la madre, dejando a los hermanos menores menos expuestos. Con esta nueva tecnología de medición integral, los investigadores no encontraron diferencias en la exposición entre los bebés de madres primerizas y los nacidos en embarazos posteriores. El riesgo es parejo.
Hacia un futuro de prevención
Actualmente, los médicos no miden los niveles de PFAS durante los chequeos de embarazo de rutina. Sin embargo, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos ya ha clasificado la reducción de la exposición a toxinas ambientales como un «área crítica de intervención».
El objetivo de herramientas como la desarrollada por el Hospital Mount Sinai no es generar pánico, sino sentar las bases para la medicina preventiva. En el futuro, estos análisis podrían ayudar a los médicos en Escuintla y el mundo a identificar qué poblaciones están en mayor riesgo y a diseñar estrategias para proteger la salud infantil desde el día cero.
Mientras la ciencia avanza, la mejor defensa para las futuras madres sigue siendo la información y la prevención: optar por utensilios de cocina seguros, reducir el consumo de alimentos en empaques ultraprocesados y estar atentas a las recomendaciones de salud pública.
Fuente original:
Shelley H. Liu, Yitong Chen, Leah Feuerstahler, Jeremy P. Koelmel, Krystal J. Godri Pollitt, Yingying Xu, Bruce Lanphear, Kimberly Yolton, Aimin Chen, Kurt D. Pennell, Joseph M. Braun, Katherine E. Manz. Quantifying PFAS-Omics Burden Scores for Nontargeted Analysis Using Multidimensional Item Response Theory: An Exploratory Analysis of Novel and Legacy PFAS in Cord Blood. Environmental Science, 2026; DOI: 10.1021/acs.est.5c06490
The Mount Sinai Hospital / Mount Sinai School of Medicine. «Babies exposed to far more “forever chemicals” before birth than scientists knew.» ScienceDaily. ScienceDaily, 23 February 2026.
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