Funcionarios de Guatemala y México se pronunciaron tras el enfrentamiento armado en La Mesilla, Huehuetenango, que dejó cuatro muertos y reavivó temores por el crimen fronterizo.
Guatemala – Tras el violento enfrentamiento registrado el domingo 8 de junio en la zona fronteriza entre Guatemala y México, altos funcionarios de ambos países se han pronunciado sobre lo sucedido, en medio de una creciente preocupación por la seguridad en el área y los señalamientos de posibles vínculos entre fuerzas locales y estructuras criminales.
De acuerdo con las autoridades mexicanas, el incidente ocurrió durante una persecución de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), integrada por policías estatales de Chiapas, contra supuestos integrantes del Cártel Chiapas-Guatemala. La operación culminó en un tiroteo en el ejido Las Champas, municipio de Frontera Comalapa, dejando como saldo cuatro personas muertas, armamento asegurado y vehículos incautados, tres de ellos blindados.
“Los policías mexicanos, en su afán de capturar a los hombres armados, cruzaron unos metros del paso fronterizo en Barrio La Unión, de aldea La Mesilla, Democracia, Huehuetenango”, señaló un investigador al medio guatemalteco Prensa Libre.
A través de su cuenta en X, la Presidenta en Funciones Karin Herrera confirmó que, tras los sucesos en la frontera entre La Mesilla, Huehuetenango, y Comalapa, Chiapas, la Policía Nacional Civil y el Ejército de Guatemala mantienen una presencia activa para garantizar la seguridad de la población. Señaló que la frontera está bajo control y en seguimiento por parte de las autoridades guatemaltecas y mexicanas. Además, hizo un llamado a la calma y a mantenerse informados únicamente a través de los canales oficiales del Gobierno de Guatemala.
El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez, generó controversia al declarar que es “muy delicado” que fuerzas de seguridad guatemaltecas participen en este tipo de hechos, insinuando una posible colusión con grupos criminales. “Esperamos que nuestra hermana República de Guatemala actúe con legalidad y responsabilidad con los elementos de sus corporaciones”, escribió en su cuenta oficial en X.
En respuesta, el ministro de la Defensa Nacional de Guatemala, Henry Sáenz, afirmó que los soldados nacionales no intervinieron en el tiroteo, pese a estar patrullando la zona en el momento del incidente. “Se tomó la decisión de no involucrarse para evitar más víctimas civiles”, explicó. Añadió que ningún soldado disparó y que uno de ellos resultó herido levemente en el muslo durante el cruce de fuego.
El jefe de la cartera castrense respaldó la actitud de contención del Ejército guatemalteco y subrayó que su prioridad es preservar la vida humana: “Agradezco y doy todo mi apoyo a los soldados del Ejército de Guatemala por la decisión tomada”.
Por su parte, el ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, optó por no confrontar directamente al gobernador de Chiapas, y expresó que “el gobernador tendrá sus criterios”, aunque reconoció que la región fronteriza enfrenta serios desafíos debido a la actividad del narcotráfico. También señaló que el Ministerio Público realiza investigaciones para esclarecer si hubo participación de agentes guatemaltecos en los hechos, a partir de análisis forenses en curso.
En tanto, la vicepresidenta de Guatemala aseguró que la frontera se encuentra bajo control y que tanto la Policía Nacional Civil como el Ejército mantienen presencia activa en el área para garantizar la seguridad de los habitantes. Hizo un llamado a la calma e instó a la población a informarse únicamente por medios oficiales.
El episodio, que fue ampliamente compartido en redes sociales mediante videos del tiroteo, vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la seguridad en las zonas limítrofes y la necesidad de reforzar la cooperación binacional frente a la amenaza del crimen organizado.
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