En un episodio que eleva la tensión en la región, dos aviones F-16 venezolanos realizaron un sobrevuelo provocador sobre el destructor estadounidense USS Jason Dunham, que forma parte del contingente naval desplegado por el gobierno de Donald Trump en aguas internacionales del Caribe.
El Pentágono calificó la maniobra como una provocación hostil, advirtiendo que cualquier intento de obstaculizar sus operaciones será considerado una escalada peligrosa. Washington ha reforzado su presencia militar en la zona con destructores, submarinos, aviones de vigilancia y miles de marines, mientras acusa a Venezuela de cooperar con carteles de narcotráfico.
Este incidente confirma el delicado pulso geopolítico entre Caracas y Washington, marcado por sanciones, acusaciones y una creciente presión militar.
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