Tensión, acusaciones cruzadas y enfrentamientos marcaron la caótica jornada de ayer en el Congreso, donde Nery Ramos suspendió la sesión al denunciar intentos de desestabilizar la Junta Directiva.
Guatemala, Ciudad – Una nueva jornada de turbulencia política se vivió en el Congreso de la República ayer martes 29 de abril, cuando la sesión plenaria fue abruptamente cerrada por el presidente del Legislativo, Nery Ramos, en medio de tensiones que escalaron hasta los golpes entre diputados.
Ramos justificó su decisión argumentando que no existían condiciones para continuar el desarrollo de la sesión, luego de que la propuesta oficial de agenda presentada por la Junta Directiva fuera rechazada y sustituida por otra aprobada por la Instancia de Jefes de Bloque. Esta nueva agenda incluía cinco puntos, entre ellos la elección de nuevos miembros para la Comisión Permanente y la remoción de representantes ante la Junta Monetaria, en lo que se consideró un plan para deslegitimar a Ramos como presidente del Congreso. La junta directiva propuso una agenda y diputados de oposición hicieron otra. A la cabeza de este golpe técnico contra Ramos están algunos congresistas muy conocidos.
En una conferencia de prensa posterior, Ramos denunció que algunos bloques parlamentarios intentan “usurpar” funciones que corresponden únicamente a la presidencia del Congreso. A su juicio, existe un intento de instrumentalizar el Legislativo para intereses particulares.
“La situación es insostenible”, afirmó, mientras responsabilizaba a conflictos internos de los partidos políticos por la falta de consensos. Recordó que previamente había exhortado a resolver estas disputas dentro del marco de la Ley Electoral y no trasladarlas al hemiciclo.
Mientras tanto, legisladores de la oposición expresaron su inconformidad por la suspensión de la sesión. Álvaro Arzú Escobar, del bloque Unionista, calificó de “vergonzoso” que Ramos abandonara la plenaria cuando más de 145 diputados estaban presentes y acusó al presidente del Congreso de actuar en función de sus aspiraciones políticas.
Por su parte, el diputado Allan Rodríguez, del partido Vamos, fue más allá al declarar que Ramos “cometió delitos” al cerrar la sesión mientras el pleno seguía activo. “Salió huyendo cobardemente”, reprochó.
Entre los temas más controversiales de la jornada también estuvo la discusión sobre el reciente aumento salarial a los docentes y las acciones legales impulsadas por sectores que cuestionan la constitucionalidad de algunos artículos del Pacto Colectivo del magisterio.
En ese contexto, Nery Ramos insistió en que su rol ha sido mantener la institucionalidad y que su postura ha incomodado a ciertos sectores políticos que ahora buscan desestabilizar la Junta Directiva. No obstante, evitó mencionar específicamente a qué bloques se refería.
La crisis en el Legislativo deja al descubierto una fractura cada vez más profunda entre oficialismo y oposición, y pone en entredicho la posibilidad de consensuar reformas clave que esperan desde hace meses en las comisiones.
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