Aunque el volcán de Fuego detuvo su intensa actividad tras más de 30 horas, las autoridades mantienen la alerta por lahares y explosiones moderadas en los alrededores.
Guatemala – Luego de más de un día de intensa actividad eruptiva, el volcán de Fuego entró en una etapa de calma, según confirmó el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh). No obstante, las autoridades insisten en que el riesgo persiste, especialmente por el posible descenso de lahares a raíz de las lluvias en la región.
El fenómeno inició la noche del 4 de junio y se extendió hasta la mañana del viernes 6. Durante ese período, el coloso registró explosiones constantes, expulsión de ceniza y flujos piroclásticos, que motivaron evacuaciones preventivas en comunidades aledañas. A las 11:30 de la mañana del viernes, el Insivumeh indicó que los parámetros sísmicos y satelitales confirmaban la reducción de la actividad.
Sin embargo, el boletín oficial BEFGO 033-2025 advierte que la situación no debe interpretarse como un retorno inmediato a la normalidad. Debido a la acumulación de material volcánico en las laderas del volcán, las lluvias podrían generar flujos de lodo caliente, piedras y restos vegetales —conocidos como lahares— que podrían afectar caminos y comunidades.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) y otras entidades de protección civil fueron instruidas para continuar con labores de monitoreo y apoyo. Se permitirá el retorno gradual de los evacuados, siempre bajo estrictas medidas de precaución.
El Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), en conjunto con las municipalidades de Acatenango y San Juan Alotenango, recibió autorización para reactivar el acceso turístico en algunas rutas, aunque con limitaciones. Se advierte a guías y visitantes no acercarse a zonas peligrosas como el cráter y El Camellón, debido a la posible caída de rocas balísticas.
En tanto, la Dirección General de Aeronáutica Civil deberá vigilar la dispersión de ceniza en las rutas aéreas cercanas, ya que las columnas expulsadas alcanzaron alturas de hasta 4,800 metros sobre el nivel del mar, extendiéndose más de 30 kilómetros en dirección oeste.
La visibilidad de la actividad volcánica llegó incluso a la capital. Vecinos de la zona 12 de Ciudad de Guatemala captaron las columnas de humo emergiendo del cráter al final de la tarde del jueves, una muestra de la magnitud del evento.
Por ahora, no se reportan víctimas ni daños estructurales graves, pero se mantiene activa la vigilancia a través de estaciones sísmicas, cámaras satelitales y observadores de campo. Las comunidades cercanas, como San Pedro Yepocapa, Santa Lucía Cotzumalguapa, Siquinalá y Escuintla, han recibido instrucciones específicas para garantizar el mantenimiento de las rutas y facilitar la movilidad ante posibles emergencias.
Aunque el volcán haya entrado en calma, su historia demuestra que es impredecible. La población, las autoridades y los turistas deben mantenerse informados y preparados.
- Dirección General de Aeronáutica Civil deberá vigilar la dispersión de ceniza en las rutas aéreas cercanas
- el coloso registró explosiones constantes
- El Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT)
- en conjunto con las municipalidades de Acatenango y San Juan Alotenango
- expulsión de ceniza y flujos piroclásticos
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