La vicepresidenta Karin Herrera dijo que su relación con el presidente Arévalo es solo laboral y que, aunque “no somos amigos”, sí coordinan el trabajo por el país, en medio de críticas por no aplicarse la reducción salarial.
«Yo tuve la voluntad política de hacerlo; firmé la nota»
Guatemala, Ciudad – En medio de la polémica por la falta de reducción en su salario en un 25% como promesa de campaña, la vicemandataria Karin Herrera aclaró en una entrevista ofrecida a una radio local que su vínculo con el presidente es meramente institucional y que, aunque han tenido diferencias, siguen en constante comunicación.
Una relación de trabajo, no de amistad
«Nosotros conversamos. Como lo he expresado antes, no somos amigos», declaró Herrera, marcando distancia con Arévalo, pero asegurando que ambos están comprometidos con la administración del país.
Sus declaraciones surgen en un contexto en el que se ha cuestionado la relación entre el binomio presidencial, especialmente después de que el presidente ordenara al Ministerio de Finanzas aplicar la reducción salarial a la vicepresidenta, medida que aún no se ha concretado.

La polémica del salario presidencial
El tema salarial ha sido un punto de fricción. Mientras que el presidente Arévalo redujo su sueldo en 2024, la vicepresidenta no ha aplicado el mismo ajuste del 25%, argumentando que existen limitaciones legales que impiden modificar su remuneración.
«Yo firmé la nota, instruí el proceso, pero los dictámenes indicaron que el salario es un derecho adquirido y no puede ser cambiado unilateralmente», explicó Herrera.
A pesar de sus declaraciones, la Presidencia ha instruido que la reducción se aplique a los gastos de representación de la vicepresidenta, lo que generó más dudas sobre la autonomía de su decisión.
Q93 mil aproximadamente recibiría como pago la vicepresidenta Karin Herrera, al reducirle el sueldo. Informes recientes han confirmado que la vicepresidenta ha continuado devengando Q136,412 mensuales.
¿Tensión en el Ejecutivo?
Aunque ambos funcionarios han insistido en que la relación de trabajo sigue su curso, esta controversia ha puesto en evidencia diferencias dentro del Ejecutivo. La frase «no somos amigos» cobra relevancia en un contexto donde la comunicación y la coordinación son clave para la gobernabilidad.
Herrera reiteró que su labor sigue enfocada en los compromisos adquiridos con la ciudadanía y que, más allá de la polémica, seguirá cumpliendo con sus responsabilidades. Sin embargo, la incertidumbre sobre la ejecución de la reducción salarial y la dinámica entre el binomio presidencial sigue siendo un tema de debate en la esfera política.
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