Incertidumbre en el Ministerio de Comunicaciones tras la salida de Félix Alvarado, quien renunció por diferencias con el presidente Arévalo. Paola Constantino asume de manera interina.
El Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) se encuentra sin un titular definitivo tras la renuncia de Félix Alvarado, quien dejó el cargo el 15 de noviembre de 2024. La dimisión se dio en medio de diferencias con el presidente Bernardo Arévalo sobre la conducción de la cartera. En su lugar, Paola Constantino, viceministra de la unidad de Edificios Estatales y Obra Pública, asumirá de manera interina hasta el nombramiento de un nuevo titular.
Discrepancias con el presidente
Alvarado, quien ocupó el cargo durante seis meses, explicó su renuncia en una conferencia de prensa, detallando que las diferencias con el mandatario se centraron en el enfoque y las metodologías para avanzar en los proyectos del ministerio. «No pudimos encontrar el curso preciso sobre cómo hacer las cosas», declaró Alvarado, refiriéndose a la falta de consenso con el presidente en cuanto al «cómo» llevar adelante los planes del CIV.
En un comunicado oficial, el presidente Arévalo agradeció a Alvarado por su trabajo y compromiso, destacando la transparencia con la que lideró el ministerio. A pesar de las diferencias, Arévalo destacó la importancia de los proyectos de infraestructura y vivienda para el desarrollo del país. Por ahora, Constantino, quien asume interinamente, ha sido instruida para mantener la operatividad del ministerio, con especial énfasis en las necesidades urgentes.
Un cambio esperado
La salida de Alvarado no es el único ajuste en el CIV. En los primeros meses del gobierno de Arévalo, Jazmín de la Vega también fue destituida del cargo de ministra de Comunicaciones. En total, tres altos funcionarios han renunciado hasta la fecha: además de Alvarado, Érick Rosales, viceministro de Desarrollo Urbano y Vivienda, y José Raúl Solares, viceministro de Comunicaciones, también dejaron sus puestos.
Agradecimiento y críticas
Alvarado aprovechó su intervención para agradecer a los diputados del Movimiento Semilla y otras bancadas que apoyaron las leyes relacionadas con infraestructura, pero también mencionó los obstáculos que enfrentó, como los cuestionamientos sobre el estado de la infraestructura y la red vial del país. En particular, recordó que la gestión del ministerio recibió el peso de más de 16 años de «destrucción» en la infraestructura nacional.
El exministro también se refirió a los contratos que no firmó, mencionando que fue una decisión difícil, aunque necesaria. «Me como el sapo político y aquí estoy pagándolo», reconoció, aludiendo a la controversia sobre la falta de firma en ciertos contratos, los cuales no cumplían con los estándares que él consideraba necesarios.
En cuanto a la supervisión de los proyectos, Alvarado destacó la firma de un convenio con la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) para garantizar la transparencia en la ejecución de obras y contratos.
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