Guatemala celebró 28 años de los Acuerdos de Paz en el Palacio Nacional. El presidente Arévalo destacó el legado de reconciliación y llamó a enfrentar el pasado con verdad para construir un futuro justo y sin violencia.
El presidente Bernardo Arévalo encabezó este domingo la ceremonia en el Patio de la Paz, acompañado por la vicepresidenta Karin Herrera, la ministra de Cultura y Deportes, Liwy Grazioso, y el director ejecutivo de la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (Copadeh), Carlos Federico Amézquita. Durante su discurso, el mandatario subrayó la trascendencia de los Acuerdos de Paz como un pacto histórico que puso fin a más de tres décadas de conflicto armado.

“Hace 28 años, Guatemala eligió resolver sus diferencias por la vía del diálogo. Este acuerdo representó la valentía de dos generaciones que decidieron dejar atrás las armas y abrazar la convivencia pacífica”, expresó Arévalo. Además, hizo un llamado a la ciudadanía a no sucumbir al olvido ni al silencio, insistiendo en la importancia de enfrentar el pasado con coraje para construir un futuro basado en la verdad y la justicia.
En el evento, Margarita Cecilia Gutiérrez Tzoy, una joven líder estudiantil y activista, tuvo el honor de cambiar la simbólica Rosa de la Paz. Gutiérrez, cuya familia fue desplazada durante el conflicto armado, representa a una nueva generación comprometida con la construcción de un país más equitativo y democrático.

“La juventud debe ser el relevo que impulse la memoria histórica y trabaje por una Guatemala digna y en paz”, destacó la activista.
Arévalo también reconoció los avances logrados en estas casi tres décadas, aunque señaló que el camino hacia la paz plena sigue siendo desafiante. “Hoy renovamos el compromiso de fortalecer nuestra democracia, respetar los derechos humanos y consolidar la paz que soñaron quienes firmaron estos acuerdos históricos”, afirmó. Asimismo, enfatizó la necesidad de combatir la corrupción y evitar el abuso de poder, asegurando que solo con transparencia y justicia se puede evitar repetir los errores del pasado.

La ceremonia incluyó una reflexión sobre el impacto de los Acuerdos de Paz en la sociedad guatemalteca y su legado como una oportunidad para imaginar un futuro sin violencia. Con el 60% de la población menor de 30 años, el simbolismo del relevo generacional cobró especial relevancia en este aniversario. La ministra Liwy Grazioso subrayó: “Es esencial que los jóvenes comprendan el peso de nuestra historia y lideren con responsabilidad el desarrollo del país”.
El acto concluyó con la presentación del coro infantil Encanto, de San Juan Comalapa, que llenó de esperanza y emotividad el Palacio Nacional. A 28 años de la firma de los Acuerdos de Paz, el mensaje es claro: la memoria, la justicia y la reconciliación son esenciales para consolidar una Guatemala de paz y oportunidades.
Fotografías: Gobierno de Guatemala.
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