El Palacio Nacional de la Cultura se vistió de solemnidad este domingo para conmemorar los 28 años de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala, un evento que marcó el fin del conflicto armado interno que devastó al país desde la década de 1960.
Encabezando los actos, el presidente Bernardo Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera recordaron la importancia de este hito histórico y su impacto en la construcción de una sociedad más justa y reconciliada.
En el evento, el presidente Arévalo hizo un llamado a los guatemaltecos a reflexionar sobre el pasado, enfrentar con valentía las heridas del conflicto y caminar hacia una verdadera reconciliación basada en justicia y desarrollo incluyente. “Es crucial conocer nuestra historia para construir un mejor futuro para todos los ciudadanos”, expresó el mandatario.
Apoyo de la juventud
Hace 28 años, la Rosa de la Paz fue colocada en el Patio de la Paz del Palacio Nacional de la Cultura por Raquel Zelaya, secretaria para la Paz, Julio Balconi Turcios, entonces ministro de la Defensa, y Alba Estela Maldonado, representante de la URNG, en un acto emblemático que marcó el inicio de una nueva etapa para Guatemala.
En esta ocasión cambia la Rosa de la Paz una joven Margarita Cecilia Gutiérrez Tzoy, una líder estudiantil cuya familia fue desplazada por la violencia del conflicto.
Ella representa a la juventud que ejerce su ciudadanía que apoyan el nuevo destino hacia una vida digna y en paz.
Más del 60 % de la población tiene menos de 30 años y la edad media de los habitantes de Guatemala es de 28 años. Este acto en consecuencia simboliza el relevo gradual de las generaciones.
El Presidente destacó que este acto tiene como objetivo renovar los sueños de una Guatemala democrática, de una Guatemala que respeta los Derechos Humanos y de la consolidación de la paz.
No hay que olvidar, que siguen existiendo personas en Guatemala que prefieren el olvido y el silencio al conocimiento de la verdad.
Actividades culturales
Los actos conmemorativos incluyeron la inauguración de una exposición fotográfica en el Palacio Nacional de la Cultura, que retrata momentos clave de la firma de los Acuerdos de Paz en 1996. Las imágenes reviven el espíritu de esperanza que marcó aquel 29 de diciembre, cuando Guatemala decidió trazar una nueva ruta hacia la paz y la democratización.


Durante la actividad, niños del coro Encanto, originario de San Juan Comalapa, ofrecieron una presentación que cautivó a los asistentes.

Conversatorio intergeneracional
En paralelo, se llevó a cabo un conversatorio intergeneracional liderado por el comisionado por la Paz y los Derechos Humanos, Carlos Amézquita. El diálogo destacó la necesidad de fortalecer la cohesión social y fomentar el liderazgo de las nuevas generaciones en la recuperación de la memoria histórica. Amézquita subrayó que los acuerdos trazaron una agenda nacional de desarrollo y representaron un pacto social orientado a consolidar la democracia y el respeto a los derechos humanos.
Margarita Cecilia Gutiérrez, activista estudiantil y embajadora de la Paz, también tuvo un papel destacado en los actos. Encargada del simbólico cambio de la Rosa de la Paz, Gutiérrez destacó el sacrificio de las generaciones pasadas y exhortó a la juventud a mantener viva la memoria del conflicto y el proceso de paz. «Conocer nuestra historia nos permite entender de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos llegar como sociedad», afirmó.
El acto cerró con un mensaje de unidad y compromiso para continuar trabajando en pro de una Guatemala más inclusiva, justa y en paz, recordando que los Acuerdos de Paz no son solo un documento histórico, sino un camino aún por recorrer para cumplir con sus ideales.
Fotografíasy video: Gobierno de Guatemala
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