Mindi Monroy, maestra muy querida en La Unión, Zacapa, fue asesinada a balazos mientras regresaba a casa. Su muerte ha generado dolor e indignación en la comunidad educativa.
Zacapa — En un hecho que ha estremecido a la comunidad educativa del oriente del país, Mindi Andrea Jamileth Monroy Ayala, maestra de primaria en la aldea Plan de Agua Fría, Zacapa, fue asesinada a balazos la noche del martes 6 de mayo mientras se desplazaba a su vivienda en motocicleta, ubicada en el barrio La Laguna, Zacapa.
El ataque ocurrió a las 19:37 horas frente a varios comercios, cuando la docente caminaba sola tras culminar su jornada en el aula. Según el testimonio de su padre, también educador, la víctima regresaba como cada tarde, sin sospechar que esa rutina se convertiría en tragedia. Bomberos Voluntarios atendieron la emergencia, pero al llegar al lugar constataron que la maestra ya no contaba con signos vitales debido a múltiples heridas de arma de fuego.
La víctima, de 36 años, era conocida en la comunidad como “Seño Mindi”, y había ganado el aprecio de padres de familia y estudiantes por su vocación y entrega. Su asesinato ha desatado indignación, dolor y temor entre los docentes de la región, quienes ahora exigen respuestas concretas y protección para quienes ejercen la labor educativa, muchas veces en condiciones adversas.
Vecinos de La Laguna y compañeros del sector educativo lamentaron profundamente la pérdida y pidieron a las autoridades que el caso no quede en la impunidad. “No puede ser que ni regresar de su trabajo sea seguro. Pedimos justicia por Mindi”, expresó una docente de La Unión durante una pequeña concentración espontánea frente a la escuela donde laboraba.

El Ministerio Público ya ha iniciado una investigación preliminar, aunque hasta ahora no se ha confirmado ninguna hipótesis clara sobre los motivos del crimen. Familiares y allegados temen que este caso, como muchos otros en zonas vulnerables del país, se enfrente a la indiferencia institucional.
El asesinato de Mindi Monroy se suma a la creciente lista de mujeres víctimas de violencia armada en Guatemala, y deja en evidencia la necesidad urgente de fortalecer las garantías de seguridad en el entorno laboral y cotidiano de las y los maestros que, como ella, forman el futuro del país desde las aulas más olvidadas.
Deja un comentario