Explosiones rítmicas, columnas de ceniza y un flujo de lava de 600 metros marcan el nuevo pulso del Volcán de Fuego, bajo estricta vigilancia de las autoridades.
Escuintla, Sacatepéquez — Una nueva fase de intensa actividad se ha desatado en el Volcán de Fuego, uno de los más activos de Guatemala. La noche del miércoles 4 de junio, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) reportó un cambio sustancial en el comportamiento del coloso, que ha pasado de una actividad moderada a una fase más efusiva, con señales sísmicas y térmicas que reflejan un incremento constante.
Las cámaras de monitoreo y sensores sísmicos confirmaron la presencia de flujos de lava que avanzan por la barranca Seca-Santa Teresa, alcanzando ya una extensión cercana a los 600 metros. Además, se han registrado explosiones moderadas con expulsión de gases y cenizas que se elevan varios kilómetros por encima del cráter, acompañadas de retumbos prolongados similares al sonido de turbinas o locomotoras.
Las autoridades respectivas han informado que el avance de las corrientes de densidad piroclástica hacia las barrancas Seca, Ceniza y Las Lajas representa uno de los mayores peligros asociados a esta nueva fase eruptiva. Aunque de momento han sido catalogadas como débiles a moderadas, su comportamiento puede cambiar repentinamente, lo que obliga a mantener una estricta vigilancia y a reforzar las medidas de autoprotección en las comunidades en riesgo.
Además de los efectos térmicos y mecánicos de estos flujos, la ceniza volcánica ha comenzado a acumularse en techos, patios y áreas agrícolas, afectando tanto la visibilidad como la calidad del aire. El material particulado puede provocar afecciones respiratorias, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, por lo que se insiste en el uso de mascarilla y en evitar actividades al aire libre mientras persista la caída de ceniza.
Este tipo de actividad, aunque no representa una erupción catastrófica, sí implica riesgos para las comunidades cercanas. El Insivumeh ha hecho especial énfasis en que se detectó un aumento en la radiancia térmica a través de imágenes satelitales, un indicio clave del ascenso de magma y movimiento de material caliente en el interior del volcán.
Por su parte, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) ha activado protocolos de vigilancia y comunicación con líderes comunitarios y autoridades municipales de las zonas aledañas. El sistema de alerta volcánica permanece activo, y las autoridades instan a los pobladores a no acercarse a las barrancas donde fluyen los materiales incandescentes.
Recomendaciones adicionales para la población cercana:
- Evite transitar o realizar actividades cerca de las barrancas por donde desciende lava, especialmente la Seca y Santa Teresa.
- Mantenga a la mano una mochila de emergencia con documentos, agua, mascarillas, radio portátil y medicamentos básicos.
- Evite alarmarse, pero esté atento a los boletines oficiales y notificaciones por parte de las autoridades locales.
- Si observa caída de ceniza, utilice mascarilla, cubra depósitos de agua y evite exponer a niños o personas con afecciones respiratorias.
- No propague rumores, y comparta únicamente información confirmada por fuentes oficiales como Insivumeh y Conred.
La actividad del Volcán de Fuego continúa bajo constante análisis técnico. Las autoridades piden mantener la calma, pero no bajar la guardia.
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